viernes, 7 de septiembre de 2007


Una vez más me encuentro delante de un folio en blanco, y una vez más no sé qué es aquello que realmente quiero o necesito escribir, sólo sé que hay algo dentro de mí que necesita ver la luz.
Ojalá las cosas fueran tan fáciles cómo en un momento determinado de nuestras vidas las vemos, pero lo cierto es que ni todo es tan bonito como parece ni nadie dijo que esto de hacerse mayor fuera fácil.
Cuando era una niña me imaginaba mi vida a los 26 años muy distinta de lo que es, pero cuando se es una niña, una todavía cree que todo es maravilloso y de color de rosa. Ahora, tras 26 años vividos, he aprendido que el color rosa no existe; que la vida está llena de una gran gama de colores, que no siempre aparecen cuando queremos.
Me invade una gran tristeza y desilusión cuando no siento el apoyo que necesito de la persona más importante de mi mundo, y que, sin duda alguna, es mi madre. Sé que me quiere con locura y que debido al triste destino de nuestra familia, su mundo se vino abajo y no ha conseguido recuperarse. Por ello intento comprenderla, pero no puedo evitar que sus palabras me partan el alma cuando me hace sentir que cualquier cosa es mucho más importante que aquello que yo estoy sintiendo dentro de mi pecho.
Todo sería completamente distinto si tú, papá, estuvieras a nuestro lado. Y es que me haces tanta falta…Cuando eres una niña no te das cuenta de lo importantes que son las personas que te han dado la vida y muchísimo menos te llegas a imaginar nunca que esas dos personas que te resuelven todos tus problemas algún día van a dejar de estar a tu lado. Pero yo me tuve que dar cuenta demasiado pronto. Ahora, después de 11 años sigo sin asumir que ya no volverás. No me hago, o no quiero hacerme a la idea de que no voy a poder sentir tu abrazo el día que sea licenciada ni me vas a poder decir lo orgulloso que te sientes de mi, de que no voy a poder ir cogida a tu brazo cuando decida unir mi vida a la de otro hombre. No escuchar tus consejos cuando necesito saber qué es lo que tú pensarías si estuvieras aquí. Es imposible describir en todos los momentos en los que te necesito, porque te necesito en cada minuto de los días que uno a uno forman la historia de mi vida. Y tengo que seguir cada día pensando que la vida sigue, y se supone que tengo que ser fuerte porque es lo que nos ha tocado, pero en días como hoy me resisto a agachar la cabeza y conformarme sin tus besos. Un beso tuyo, papá. ¡Qué tristeza tan grande no poder sentir de nuevo un beso tuyo! No entiendo porqué en un momento un manotazo helado te arrebató de nuestro lado dando un vuelco enorme a nuestras vidas y convirtiendo a mi madre en una desconocida para mi. Mi madre dejó de sonreír y me atrevería a decir que una parte de ella se fue contigo, porque estabais tan unidos que no te iba a dejar solo en cualquier sitio en el que estés.
Sé, sin ninguna duda, que para ella es muchísimo más difícil que para los demás, sé que al igual que yo me he convertido en una mujer, mi madre cada vez está más mayor. Por ello y porque es a la persona que más quiero en el mundo intento comprenderla.
ABRIL-2007

No hay comentarios: