miércoles, 12 de septiembre de 2007

SONETO XLV


No estés lejos de mí un solo día, porque cómo,
porque, no sé decirlo, es largo el día,
y te estaré esperando como en las estaciones
cuando en alguna parte se durmieron los trenes.
No te vayas por una hora porque entonces
en esa hora se juntan las gotas del desvelo
y tal vez todo el humo que anda buscando casa
venga a matar aún mi corazón perdido.

Ay que no se quebrante tu silueta en la arena,
ay que no vuelen tus párpados en la ausencia:
no te vayas por un minuto, bienamada,

porque en ese minuto te habrás ido tan lejos
que yo cruzaré toda la tierra preguntando
si volverás o si me dejarás muriendo.


PABLO NERUDA

sábado, 8 de septiembre de 2007


Quizás ha llegado el momento de hacerme a la idea de que tus labios ya nunca podré besar. Tendré que vivir sin saber a qué huele tu piel, o cómo tocan tus manos en cada despertar.
Este juego es como uno de azar, los dos sabemos que a nada lleva y a mí no me he tocado ganar.
Si es lo mejor, no lo sé, pero el reloj marca las en punto y somos demasiados en el mismo vagón de la incompresión.
La vida va demasiado deprisa para que nos detengamos intentando salir de un laberinto en el que no vemos la salida. O, quizás, no queremos verla, porque para mí es más fácil seguir pensando en ti, que decirle a mi corazón que tú nunca estuviste aquí.
Ahora que te irás, me compraré un abrigo para engañar este frío que se instala con la luna en un rincón de mi habitación. Los sueños no serán suficientes para sentir que no te has ido y es que, hasta éstos se fueron corriendo tras de ti por el hilo del teléfono en una conversación que, una vez más, no conseguimos concluir.
Es de noche y no hay estrellas, y ahora sé lo que se siente cuando se comen a puñados los silencios al preguntar por tu regazo. Y sé, igual que tú, que no encontraré faro hasta que tu piel no se distinga de la mía y sé que, sin ti, nada habrá digno de alegría.
Una vez más estoy robando algo que no me pertenece y nadie mejor que yo para castigarme con la cárcel de tu olvido. Ésa que me atormenta y que me mata de celos, ésa a la que no quiero entrar porque sé que, aunque no lo esté haciendo bien, algo dentro de mí morirá en el mismo instante en el que su puerta se cierre y yo pase a ser nadie en las páginas del libro de tu vida.
Dejaré de existir porque tus ojos nunca me volverán a mirar...
Y me niego a seguir pensando que ésto es lo mejor. ¿Lo mejor?, ¿para quién?. Para los demás, porque para ti y para mí lo mejor sería construirnos un mundo de papel habitado sólo por nosotros dos, en el que cada minuto sea una palabra más de esta historia nuestra, que nunca hemos vivido y que tanto hemos ansiado escribir.
Pero no puede ser, otra vez estoy soñando y es que no puedo evitar pensar que, quizás, esto no sea amor, sino que sólo sea una maldita idealización de algo que no debiera.
Es demasiado tarde en el reloj de los reproches para poder concluir, así que para no perder la costumbre, aquí va otro final inconcluso.
ALGÚN MES DEL 2006

viernes, 7 de septiembre de 2007


Una vez más me encuentro delante de un folio en blanco, y una vez más no sé qué es aquello que realmente quiero o necesito escribir, sólo sé que hay algo dentro de mí que necesita ver la luz.
Ojalá las cosas fueran tan fáciles cómo en un momento determinado de nuestras vidas las vemos, pero lo cierto es que ni todo es tan bonito como parece ni nadie dijo que esto de hacerse mayor fuera fácil.
Cuando era una niña me imaginaba mi vida a los 26 años muy distinta de lo que es, pero cuando se es una niña, una todavía cree que todo es maravilloso y de color de rosa. Ahora, tras 26 años vividos, he aprendido que el color rosa no existe; que la vida está llena de una gran gama de colores, que no siempre aparecen cuando queremos.
Me invade una gran tristeza y desilusión cuando no siento el apoyo que necesito de la persona más importante de mi mundo, y que, sin duda alguna, es mi madre. Sé que me quiere con locura y que debido al triste destino de nuestra familia, su mundo se vino abajo y no ha conseguido recuperarse. Por ello intento comprenderla, pero no puedo evitar que sus palabras me partan el alma cuando me hace sentir que cualquier cosa es mucho más importante que aquello que yo estoy sintiendo dentro de mi pecho.
Todo sería completamente distinto si tú, papá, estuvieras a nuestro lado. Y es que me haces tanta falta…Cuando eres una niña no te das cuenta de lo importantes que son las personas que te han dado la vida y muchísimo menos te llegas a imaginar nunca que esas dos personas que te resuelven todos tus problemas algún día van a dejar de estar a tu lado. Pero yo me tuve que dar cuenta demasiado pronto. Ahora, después de 11 años sigo sin asumir que ya no volverás. No me hago, o no quiero hacerme a la idea de que no voy a poder sentir tu abrazo el día que sea licenciada ni me vas a poder decir lo orgulloso que te sientes de mi, de que no voy a poder ir cogida a tu brazo cuando decida unir mi vida a la de otro hombre. No escuchar tus consejos cuando necesito saber qué es lo que tú pensarías si estuvieras aquí. Es imposible describir en todos los momentos en los que te necesito, porque te necesito en cada minuto de los días que uno a uno forman la historia de mi vida. Y tengo que seguir cada día pensando que la vida sigue, y se supone que tengo que ser fuerte porque es lo que nos ha tocado, pero en días como hoy me resisto a agachar la cabeza y conformarme sin tus besos. Un beso tuyo, papá. ¡Qué tristeza tan grande no poder sentir de nuevo un beso tuyo! No entiendo porqué en un momento un manotazo helado te arrebató de nuestro lado dando un vuelco enorme a nuestras vidas y convirtiendo a mi madre en una desconocida para mi. Mi madre dejó de sonreír y me atrevería a decir que una parte de ella se fue contigo, porque estabais tan unidos que no te iba a dejar solo en cualquier sitio en el que estés.
Sé, sin ninguna duda, que para ella es muchísimo más difícil que para los demás, sé que al igual que yo me he convertido en una mujer, mi madre cada vez está más mayor. Por ello y porque es a la persona que más quiero en el mundo intento comprenderla.
ABRIL-2007

jueves, 6 de septiembre de 2007


"Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz. Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate!
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
Dios mío si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol. Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna. Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos...
Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida... No dejaría pasar un sólo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse! A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar. A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres... He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada. He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas. Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma. Si supiera que esta fuera la última vez que te vea salir por la puerta, te daría un abrazo, un beso y te llamaría de nuevo para darte más. Si supiera que esta fuera la última vez que voy a oír tu voz, grabaría cada una de tus palabras para poder oírlas una y otra vez indefinidamente. Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría "te quiero" y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo. Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles "lo siento", "perdóname", "por favor", "gracias" y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos cuanto te importan."

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

lunes, 3 de septiembre de 2007

PENSANDO EN TI


Una vez más estoy aquí, a solas con mi corazón, pensando en ti. Pensando en ti y maldiciendo esta distancia que me separa de tu abrazo, de tu boca y de tus manos...

En la oscuridad de la noche, cuando todo queda quieto y en silencio bajo el abrigo de la luna, mi mirada busca tu mirada, mi sonrisa busca tu sonrisa, mi piel ansía rozar tu piel y sentirte a mi lado, cuando necesito saber que no eres un sueño. Pero agotada tras una búsqueda que no encuentra fruto, es el sueño quien me abraza, para transportarme al lugar en el que no existe distancia que nos separe. Y es, entonces, el único momento feliz de todo un largo día sin tu amor.

Pero, qué distintas son las noches sin ti, mi vida...

Y sigo aquí, a solas con mi corazón, y, cómo no, PENSANDO EN TI...

Mi Blog

No sé si ésto funcionará o se quedará en el cajón del olvido como otras muchas cosas que en algún momento de nuestras vidas comenzamos y, luego, olvidamos como si nunca hubieran existido.
Ésto para mi es totalmente nuevo, así que no sé si sabré manejarme con soltura, espero se perdonen los errores fruto de mi ignorancia sobre el tema.
Me gustaría que desde aquí se me pudiera conocer un poco mejor y poder compartir con grandes amigos, que estoy segura de que entrarán, lo maravilloso que puede ser un escrito que nace cuando estamos a solas con nuestros corazones.